La inflación mayorista se enfrió en febrero y tocó el nivel más bajo en los últimos 10 meses

En febrero pasado los precios mayoristas registraron una desaceleración significativa al marcar un incremento de apenas el 1%, el valor más bajo desde mayo de 2025, cuando el indicador fue de 0,3%. Esta tendencia fue impulsada principalmente por una caída en el costo de los productos importados y una estabilidad mayor en los artículos manufacturados de origen nacional.

La dinámica del mercado cambiario, caracterizada por una apreciación de la moneda local en el período de medición, funcionó como un amortiguador que compensó las subas en las cotizaciones internacionales.

En enero se había dado un aumento de 1,7% respecto del mes anterior. Esta cifra marcó una desaceleración en los costos mayoristas, con una variación interanual que alcanzó el 26,4%, ubicándose por debajo del índice de precios al consumidor (IPC) del mismo mes (2,9%).

A diferencia de lo que sucede con el consumo minorista, el indicador mayorista refleja con mayor rapidez las variaciones en el tipo de cambio debido a su alta composición de bienes transables. Mientras que los productos metálicos y la maquinaria mostraron bajas en sus valores, el sector de productos primarios —especialmente petróleo y gas— se mantuvo como el principal foco de presión al alza.

Esta divergencia entre los precios al por mayor y los del consumidor final sugiere que, a pesar del alivio en los costos de producción, todavía persisten factores de arrastre y ajustes estacionales en servicios y alimentos que impiden una baja similar en las góndolas.

El escenario hacia adelante presenta desafíos vinculados al contexto geopolítico global, particularmente por la volatilidad en los costos energéticos derivada de conflictos bélicos. Si bien la calma cambiaria ha contenido los precios externos hasta ahora, el impacto de los combustibles sigue siendo un factor determinante en la estructura de costos interna.

En términos interanuales, la brecha entre ambos indicadores es notable: la inflación mayorista acumuló un 25,6%, situándose varios puntos por debajo de la evolución de los precios minoristas en el mismo lapso.

Por otro lado, la construcción también experimentó una moderación en el ritmo de aumento de sus costos, situándose en un 1,9% mensual.

Aunque algunos rubros específicos como el alquiler de equipos y contenedores mostraron subas más pronunciadas, los componentes con mayor incidencia en el sector, como la mano de obra y los materiales básicos, se mantuvieron alineados con la tendencia general de desaceleración.

Incluso, se detectaron retrocesos nominales en insumos específicos como artefactos de iluminación y elementos de terminación de obra.

La evolución de los costos industriales y de la construcción muestra señales de enfriamiento ligadas a la estrategia cambiaria actual.

Sin embargo, la transmisión de esta baja al índice general de precios se ve limitada por la rigidez de los servicios no transables y la apertura de ciertos mercados que vinculan precios locales con valores internacionales, lo que mantiene la atención puesta en la sostenibilidad de esta brecha entre el ámbito mayorista y el minorista.

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