La selección italiana busca su clasificación en un encuentro decisivo que se jugará en Zenica, bajo condiciones climáticas adversas y con un estadio de capacidad reducida.
La selección de Italia se medirá ante Bosnia-Herzegovina este martes en un partido decisivo por el repechaje europeo para el Mundial 2026. El ganador del encuentro, que se disputará en el estadio Bilino Polje de Zenica, obtendrá el pasaje a la Copa del Mundo, donde integraría la zona B junto a Canadá, Qatar y Suiza.
La atención previa al partido se ha centrado en varios factores. Por un lado, las condiciones climáticas presentan un desafío significativo: la ciudad de Zenica ha registrado nevadas durante aproximadamente 24 horas, el estadio y sus alrededores están cubiertos de nieve, y el pronóstico anticipa temperaturas bajo cero y posibles lluvias para la hora del partido. Este contexto llevó al cuerpo técnico italiano, comandado por Gennaro Gattuso, a modificar los planes de entrenamiento, realizando la última práctica en Italia antes de viajar en vuelo chárter.
Por otro lado, el escenario del partido añade otro condimento. El estadio Bilino Polje, con una capacidad original de 15.600 espectadores, tendrá un aforo reducido a aproximadamente 8.800 personas debido a una sanción de la FIFA por incidentes en un partido previo. Se espera que entre 500 y 800 seguidores italianos asistan al encuentro, donde el equipo visitante enfrentará un ambiente local intenso.
El partido también ha generado discusión por la designación del árbitro francés Clément Turpin y por un video viral que mostraba a jugadores italianos celebrando un triunfo previo de Bosnia, hecho por el cual luego se disculparon.
Italia tiene un antecedente en partidos de repechaje con condiciones similares: en octubre de 1997, con nieve en Moscú, empató 1-1 con Rusia en la ida, para luego clasificarse tras ganar 2-0 en Nápoles.
