La escalada del conflicto en Medio Oriente vuelve a encender alertas en el comercio internacional, especialmente por su impacto en la logística marítima, los precios de la energía y las cadenas globales de suministro.
En este contexto, la especialista Yanina Lojo advirtió que, aunque Argentina no depende directamente de las rutas del Golfo para su comercio con Asia, el escenario global terminará afectando a todos los mercados. “Pensar que porque estamos lejos esto no nos va a afectar es un error”, afirmó Lojo, al señalar que el impacto indirecto de la guerra se traslada a los costos logísticos, energéticos y productivos.
Según explicó, el comercio argentino con Asia utiliza mayoritariamente rutas marítimas que no pasan por el Golfo Pérsico, lo que reduce el riesgo de interrupciones directas. Sin embargo, hay sectores puntuales que podrían enfrentar complicaciones. “Hay empresas puntuales que van a ver complicadas sus exportaciones, como las que venden directamente a Arabia Saudita o a países del Golfo”, indicó.
Impacto en logística, petróleo y costos globales
Uno de los principales riesgos del conflicto es el impacto en el transporte marítimo y en los costos del comercio internacional. Los recientes ataques a buques comerciales en la región aumentaron la tensión en las rutas globales.
“Hoy se atacó tres buques comerciales, uno que llevaba granos y dos portacontenedores, lo cual resiente toda la cadena de suministro a nivel internacional”, explicó la especialista.
Este tipo de episodios provoca un aumento inmediato en los costos de seguros marítimos y obliga a muchas navieras a modificar sus rutas comerciales. “Las primas de riesgo se disparan y hay aseguradoras que empiezan a no cubrir el riesgo de guerra”, detalló Lojo. En consecuencia, los barcos deben tomar trayectos alternativos, lo que genera congestión en otras rutas y mayores costos de transporte.
A esto se suma el impacto del petróleo, que repercute directamente en el valor de los fletes y, finalmente, en el precio final de los productos.
Efecto en el agro, los insumos y los mercados
El conflicto también genera un escenario complejo para el sector agroindustrial. Si bien los precios internacionales de los commodities están en alza, el aumento de los costos productivos podría neutralizar parte de ese beneficio. “La soja llegó a tocar su valor más alto después de dos años, lo cual es positivo porque estamos entrando en época de cosecha”, señaló Lojo.
Sin embargo, advirtió que el problema aparece al analizar la próxima campaña agrícola. “Si los insumos empiezan a faltar a nivel mundial, los precios se tocan en general”, explicó, en referencia a fertilizantes, semillas y otros insumos clave que Argentina importa. En particular, los fertilizantes nitrogenados dependen del gas natural licuado, cuyo mercado también se ve afectado por la crisis energética global. “Aunque busquemos mantener producción local, si un producto empieza a faltar a nivel mundial, el precio sube para todos”, advirtió.
Finalmente, Lojo remarcó que la volatilidad global también impacta en los mercados financieros y en la economía internacional. Aun así, destacó que Sudamérica podría beneficiarse en algunos sectores, como el turismo, debido a su lejanía geográfica del conflicto.
