El panorama no se presentaba auspicioso. El preclasificado número uno Lorenzo Musetti y otra gran atracción, Gael Monfils, habían desistido de participar en el torneo por encontrarse disminuidos físicamente. Tampoco había otras grandes figuras internacionales confirmadas. Sin embargo, la nueva legión argentina, veteranos como el italiano Matteo Berrettini, el santafesino Federico Coria y otros exponentes extranjeros le fueron dando color a un certamen que exhibió encuentros interesantes y el habitual acompañamiento del público que, año tras año y a pesar de las dificultades, se hace presente en buena cantidad.
Desde el punto de vista de la concurrencia, uno de los puntos culminantes fue precisamente el de la noche del enfrentamiento de primera ronda entre Berrettini y Coria, no tanto por el presente de cada jugador, sino por lo convocante que ambos son por distintas circunstancias. El europeo ex número 6 del mundo y finalista de Wimbledon, entre otros logros, trata de volver a su mejor forma y el showman argentino, un preferido del público, que llevaba varios meses de inactividad, fue beneficiario de una invitación y no defraudó.
Sin dudas, esta edición del Argentina Open marca el buen momento que están atravesando Francisco Cerúndolo, Tomás Etcheverry, Sebastian Báez y Camilo Ugo Carabelli, quienes fueron eliminándose entre sí, ofreciendo pasajes de muy buen tenis. Otro oriundo de nuestro país, pero italiano por elección, Luciano Darderi, también ofreció grandes presentaciones con un estilo potente y lanzado al que le sumó mucha seguridad con un buen comienzo del año en Oceanía y su continuidad aquí.
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Pero la gran sorpresa y frustración fue la del brasileño Joao Fonseca. El joven de 19 años ganador del título el año pasado cayó sorpresivamente con el potente chileno Alejandro Tabilo, a la postre víctima de Ectheverry. El carioca estuvo acompañado por una gran cantidad de compatriotas que lo apoyaron desde las tribunas hasta la última bola de manera muy ruidosa, tanto que parecía que el encuentro se estaba disputando en terreno verdeamarillo.
Cerúndolo, que ante la baja de Musetti heredó el lugar de primera cabeza de serie del certamen, mostró un sólido andar en sus distintas presentaciones, y sin sorpresas llega al encuentro decisivo.
En la otra semi se encontraban dos con un choque reciente en el Abierto de Australia, en el que Darderi había vencido a Báez de manera contundente en la superficie rápida. Esta vez, en el polvo de ladrillo de Buenos Aires, la historia no fue distinta: un Darderi desatado en el día de su cumpleaños, fue un verdadero huracán en el segundo set.
Hoy, la final será electrizante entre dos bombarderos en un Buenos Aires Lawn Tennis Club colmado.
* Periodista especializado en tenis. IG: @raquetasypaletas
